Feb 20, 2013

Taller sobre alzhéimer con profesionales

El pasado sábado 9 de febrero estuvimos en la sede de CITA-Alzheimer en Miramon para el segundo taller del proyecto GOIZ, cuyo objetivo es avanzar en la detección precoz de la enfermedad de alzhéimer. En un post anterior ya hablamos de los materiales que desarrollamos para el taller de storytelling con familiares de personas enfermas.

En esta segunda ocasión, quienes asistieron al taller eran profesionales de distintos campos relacionados con esta enfermedad: la medicina (atención primaria, neurología y geriatría), la psicología y el trabajo social. Tras una presentación general a cargo de las compañeras de AFAGI Marisa Ortigosa y Maria Victoria Lucero, las personas asistentes se organizaron en dos mesas: una dedicada al ámbito sanitario y otra dedicada al ámbito social.

La dinámica principal de la mesa de medicina se centró en la descripción del recorrido médico actual de una persona enferma de alzhéimer, y en la construcción de un recorrido que podríamos llamar “ideal”. Como punto de partida, se prepararon dos noticias de periódico basadas en los casos de Pasqual Maragall y Adolfo Suárez, que cada participante leyó e interpretó de manera individual. Luego, en grupo, fueron trazando los dos recorridos, el real y el ideal, planteando propuestas concretas que tienen encaje en el sistema sanitario actual.

El trabajo en la mesa social suponía todo un reto: necesitábamos una actividad en la que pudieran participar simultáneamente 8 personas, sin que se hiciera pesado; además, estas personas venían de puestos de trabajo muy distintos. Se trataba de aprovechar al máximo su diversidad de realidades y experiencias y su conocimiento sobre la importancia que las relaciones familiares y sociales tienen en la detección más o menos tardía en la enfermedad de alzhéimer.

Tras darle algunas vueltas, creamos un ejercicio basado en la técnica de las personas o arquetipos e inspirado en el juego de cartas de las familias. Partiendo de dos tableros en blanco, repartimos a cada participante varias imágenes de personas anónimas. Quien creía que una de las imágenes que le había tocado podía corresponderse con una persona enferma de alzhéimer, la colocaba en el centro del círculo. Luego, el resto de participantes añadía miembros de la familia o amistades, a los que atribuían un nombre, una edad, unas características personales y unas relaciones ficticias pero verosímiles.

A continuación, el grupo narró de forma conjunta el proceso de esta familia con la enfermedad de alzhéimer, desde la aparición de los primeros síntomas hasta el diagnóstico. El ejercicio se repitió dos veces, imaginando primero un caso de detección precoz y luego un caso de detección tardía. Esto permitió que las personas asistentes aportaran pistas sobre aquellas variables que facilitan o dificultan la detección del alzhéimer, siempre desde una perspectiva social.

Tanto el grado de participación como los resultados fueron muy buenos, lo que nos reafirma en la utilidad de recurrir a técnicas que, desde un enfoque casi lúdico, permiten a las personas usuarias plasmar y agrupar su conocimiento en torno a un tema, sea cual sea su naturaleza.

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