Tag: market research

Jan 9, 2018

Market research y comunicación de MyGADE

Personalización, cercanía con la empresa y desarrollo personal. Son tres de los rasgos más significativos que caracterizan la filosofía de MyGADE, la reformulación del grado de empresariales que ofrece la Universidad de Mondragón.

Es, en sí, un replanteamiento para dar respuesta a la cada vez mayor demanda de un perfil más internacional y multidisciplinar, que provea de talento local a las empresas del entorno, cuya principal novedad consiste en incorporar un formato dual, con un nuevo protagonista en la formación y aprendizaje del alumnado: la empresa.

La cimentación de lo que pretende convertirse en un referente de ADE está montado, y para hacer realidad ese propósito MU necesita dos cosas: identificar talento y atraerlo. Es aquí, a comienzos de junio del 2017, donde nosotros entramos en juego con ánimo de aportar valor.

taller oñati

La primera fase de nuestro trabajo se centró en la investigación tratando de entender las motivaciones de los potenciales estudiantes de MU, así como las necesidades y demandas de las organizaciones y empresas del entorno mediante el uso del Design Thinking (Pensamiento de Diseño).

De este estudio se obtuvieron una serie de resultados que perfilaron cuatro posibles arquetipos con distintas personalidades, situaciones económicas, inquietudes, motivaciones… reflejando, así, la diversidad del estudiantado.

El objetivo de la segunda fase, en la cual estamos inmersos actualmente, será la creación de contenido audiovisual para difundirlo en diversas plataformas web y poder utilizarlo como video promocional en las puertas abiertas de otros centros educativos, basándonos en los arquetipos anteriormente ya definidos.

harrobi oñati 2.1

Desde luego, la experiencia está siendo muy positiva y estamos deseando finalizarla para poder mostraros el producto final. ¡Ya no nos queda nada!

 

 

Jul 7, 2014

Entre la intuición y la acción

Así entendemos en Prosumerlab la investigación de mercado.

En la fase de intuición, el cliente tiene una hipótesis, o muchas veces ni siquiera una hipótesis: una corazonada, una sospecha. Cuando un cliente nos expone algo parecido, o cuando hablando con ellos y ellas llegamos a acercarnos a una hipótesis, por vaga que sea, es un momento clave. A partir de ahí es posible enfrentarse a la investigación de mercado, y a la toma de decisiones, con ciertas garantías de éxito.

No se trata de “investigar por investigar”. Se trata de recopilar y analizar la información para contrastar la hipótesis de partida. ¿Y qué tipo de información deberíamos buscar? Toda. Con el tiempo hemos ido alejándonos del debate (improductivo) sobre si es mejor recurrir a información cuantitativa o cualitativa. La información cuantitativa, los datos, ofrecen un marco imprescindible para entender la realidad y pueden mostrarnos dónde están los “puntos calientes” a los que tenemos que prestar atención.

Se habla mucho estos días del advenimiento del “big data” casi como la solución a todos los problemas de las empresas: la panacea que está por venir. Sin embargo, en nuestra interacción cotidiana con empresas y organizaciones vemos que frecuentemente tienen a su alcance un cierto volumen de datos que en muchos casos no explotan. Tal vez no sea “big data”, pero sí “small data” de gran valor.

En cualquier caso, los datos (sean “big” o “small”) nos van a ofrecer el “qué”, pero nunca el “para qué” ni el “por qué”. Ahí es donde necesitamos información cualitativa. Las organizaciones también tienen a su alcance un recurso valiosísimo para hacer investigación de este tipo: sus clientes, más o menos agrupados y segmentados en bases de datos. La clave es hacer las preguntas correctas pero, en algunos casos, ni siquiera hará falta formularlas. Será suficiente con observar al consumidor en su contexto real.

Quizás sea exagerado afirmar que “todos mienten”, pero es innegable que de lo que pensamos que hacemos y lo que decimos que hacemos a lo que realmente hacemos, hay un trecho. En algunos casos, esto puede ser por vergüenza, por convencionalismo, porque sentimos que nos están juzgando… Pero también puede ser algo inconsciente. No estamos al tanto de muchas acciones cotidianas, no registramos su frecuencia ni su duración, ni nos hemos parado a pensar en el orden en que las realizamos…

Si hacemos las preguntas correctas, y contamos con las personas y los métodos adecuados, probablemente daremos con las claves (llamémosles insights con cierta cautela) que nos llevarán a la acción. Trabajar con personas o arquetipos también nos puede ayudar. A partir de aquí comienza un ejercicio de creatividad, en el que todas las posibilidades están abiertas. Crear un nuevo producto o servicio, introducir cambios en uno ya existente o… tal vez, aunque a nadie nos guste hablar de ello, eliminarlo del mercado.

En un proyecto reciente de market research “de guerrilla” trabajamos con una empresa de alimentación que había comenzado a comercializar uno de sus productos en un formato “fácil de usar”. Desde su punto de vista, este producto ofrecía ventajas claras al consumidor, en términos de comodidad y rapidez de preparación. Pero los datos mostraban que sus ventas eran muy inferiores a las del producto tradicional. La primera hipótesis fue que no se vendía porque aún no era conocido por los compradores, habituados al formato tradicional. El tiempo pasaba y las cifras de ventas seguían sin despegar.

Cuando preguntamos a los consumidores por su opinión acerca del formato “fácil de usar”, su respuesta inicial fue que sí era un producto práctico. Sin embargo, en cuanto empezamos a profundizar surgieron matices: “Yo tengo la costumbre de comerlo entero, como snack”. “A mí me gusta rallado”. “En este formato parece que está más machacado”. Además, en unos vídeos caseros grabados por consumidores en sus cocinas, vimos cómo tenían problemas para abrir el envase y cómo les gustaba manipularlo a su manera antes de incorporarlo a su receta. ¿Realmente este formato era cómodo y rápido?

Mar 25, 2014

¿Tomamos un café en tu oficina?

Estos dos últimos meses hemos estado inmersos en un proyecto muy interesante. En colaboración con la agencia de comunicación Ad Hoc y con el apoyo del equipo de marketing de Cafés Baqué, nos hemos dedicado a indagar en el consumo de café en empresas. El objetivo de esta investigación ha sido doble: por un lado, desde una mirada etnográfica queríamos conocer los hábitos de los usuarios, para poder detectar necesidades insatisfechas; por otro lado, desde una perspectiva más cercana al market research, queríamos contrastar las soluciones propuestas por Cafés Baqué.

Una vez más, el ejercicio de observación nos ha servido para darnos cuenta de que “la realidad supera a la ficción”: la experiencia de los usuarios es mucho más rica y llena de matices de lo que podemos pensar inicialmente, y prestando atención a esos pequeños detalles es posible plantear soluciones realmente útiles. Las ocho empresas de nuestro entorno con las que hemos trabajado nos han abierto sus puertas y nos han explicado las soluciones que utilizan, así como sus costumbres y sus necesidades o los requisitos que exigirían a una nueva solución. Además, a la hora de opinar sobre la propuesta de Cafés Baqué, lo han hecho de forma sincera y constructiva. Creemos que sus “insights” dan pistas muy interesantes sobre el diseño, el servicio, el posicionamiento, el argumentario comercial…

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Cerrada esta fase de observación e interpretación de los resultados, es el momento de tomar decisiones. Volveremos a implicarnos en el proyecto en una siguiente fase para implementar y documentar varios pilotos en empresas, desde una aproximación casi lean al mercado.